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Inverness, viernes 13 de Mayo de 2005 PDF Imprimir Correo electronico


 INVERNESS - JOHN O´GROATS - INVERNESS 
              The end of the land journey

Nos levantamos muy pronto, tenemos que llegar hasta la parte de arriba del mapa, en dirección a las Orkadas. Después del desayuno recogemos todo el material para el viaje y emprendemos el camino, el día amanece bastante gris aunque a lo largo del día irá cambiando para que finalmente el sol ilumine nuestro viaje al techo de Escocia.

Salimos del aparcamiento del hotel, que está junto a la carretera de entrada a Inverness y nos ponemos en ruta hacia Golspie donde se encuentra el castillo de Dunrobin o Dunrobin Castle. Hemos madrugado tanto y tenemos tantas ganas de llegar que al final tenemos que esperar media hora a que abran el recinto. El camino hasta el castillo está muy bien todo el rato paralelo a la costa, según pasamos por Cromarty Firth y Dornoch Firth se ven a lo lejos algunas plataformas petrolíferas que sondean los fondos marinos del mar del norte en busca de petróleo, el paisaje es una maravilla a lo largo de todo el recorrido, el de subida muy costero y a la vuelta mas interior, por lo que en un mismo viaje podemos contemplar esos dos tipos de paisaje tan característicos de Escocia.

Una vez abiertas las puertas del Dunrobin Castle (ver foto 1), somos recibidos por el calor de una chimenea con unos ardientes trozos de turba seca y una de las guías del castillo (ver foto 2). Es un castillo como los que se pueden encontrar en el valle del Loira en Francia o en Disney (mas bien los de Disney los habrán hecho muy semejantes a éste), pegado al mar y con unos jardines muy cuidados (ver fotos 3, 4 y 5). En el jardín existe una pequeña exhibición de aves rapaces. Muy bonito el interior, con unos salones enormes decorados al estilo de todos los castillos que hemos visitado, además con el valor añadido de las vistas al mar, al estar el castillo construido sobre una pequeña colina, se divisan los jardines con el mar al fondo desde una gran altura, vertiginosa en algunos casos. La visita nos lleva una hora entre el castillo, los jardines y las fotos de recuerdo, ya que dentro del castillo se prohíbe el uso de cualquier tipo de cámara, cosa que viene siendo habitual en este tipo de castillos.

Terminado el recorrido que nos ha dejado muy buen sabor de boca, nos dirigimos hacia el norte, volvemos a coger la carretera A9 y por el camino seguimos las indicaciones de uno de los libros guía el cual nos indica que entre W. Clyth y Ulbster existen unas ruinas prehistóricas y como no hay que desviarse mucho paramos a ver de que se trata.

Son las Hill O Many Stanes (ver foto 6), consiste en unas piedras colocadas en el suelo de las que no se sabe muy bien su significado, ciclos solares, calendario solar y lunar, etc., aunque pertenece al Historic Scotland el acceso es gratuito.

Continuamos hacia arriba, ya no queda mucho, el paisaje que nos acompaña es una maravilla y encima el sol brilla sobre un cielo azul espectacular, que mas se puede pedir para este día. Al cabo de una hora llegamos a John O´Groats. El lugar no tiene otro aliciente que el de ser unos de los puntos mas próximos a las islas Orcadas y de ser uno de los lugares mas al norte de la isla, tiene un centro de información turística y un cartel encima de un pequeño escalón de piedras en el que vemos a unos moteros haciéndose una foto ataviados con sus trajes de cuero negro y la famosa gorra con el pompón rojo y dibujo de tartan, se lo estaban pasando de muerte, claro que las risas estaban aseguradas para todo el mundo, qué pintas !!.

Con cierta envidia y para retratar un destino tan importante decidimos subirnos al montón de piedras y viene hacia nosotros un fotógrafo que tiene una garita junto al punto en cuestión. Este señor parece que ha tomado algún que otro whisky, no daba una, para deletrearle el nombre de Cantabria estuvimos unos diez minutos, al final lo tuvimos que escribir en un papel, finalmente coge las letras y el numero que indica la distancia a Cantabria y nos subimos para hacernos una foto (ver foto 7). No se si pondrá nuestra foto en su garita porque tenía un montón de ellas en el expositor de la misma. Cuando le pedimos que nos hiciera una foto con nuestra cámara, casi se queda con ella, nos hizo un montón de preguntas sobre la cámara, le gustó un montón.

Al terminar la sesión fotográfica es la hora de comer, así que decidimos buscar un lugar que viene indicado en la guía que llevamos con nosotros y que tiene de nombre Duncansby Head, preguntamos a una señora y nos indica el camino, que está muy cerca del punto donde nos encontramos John O´Groats.

Seguimos el camino indicado y nos encontramos un pequeño aparcamiento donde dejamos el coche y cogemos un camino de tierra que a través de los prados nos lleva hasta unos acantilados que a la vez de ser una maravilla tienen una altura bastante peligrosa, se trata de el lugar que andábamos buscando, Duncansby Head (ver fotos 8 y 9). No podíamos haber tenido mas suerte, el día despejado, el cielo azul, buena temperatura y soledad absoluta, estar allí es lo mas parecido que hemos sentido nunca de estar en el fin del mundo, solamente estábamos nosotros, algunas ovejas y la naturaleza mas absoluta que nos regalaba un paisaje increíble. Sentados en la hierba mientras comemos sin decirnos ni una palabra, ni un comentario, en absoluto silencio, roto en algunos momentos por diversas aves acuáticas, contemplamos nuestro alrededor, reteniendo esos momentos en nuestras mentes los cuales recordaremos toda la vida.

Después de permanecer un largo rato y con cierta pena por abandonar un lugar como ese, continuamos la larga ruta que nos hemos fijado para hoy. La próxima parada se encuentra en Dunnet Head a pocos kilómetros de donde nos encontramos, Dunnet Head es el punto mas al norte de la isla de Gran Betaña, además está situado sobre unos acantilados que en algunos casos llegan a tener mas de cien metros de altura. Como no en un lugar tan significativo nos hacemos unas fotos en una roca en la que está grabado el nombre y la característica de lugar (ver foto 10).

Volvemos al coche del que no nos bajaremos hasta llegar al hotel, salvo para sacar algunas fotos en algún paisaje que merezca la pena durante el regreso. El camino de vuelta se hace un poco largo, hay que atravesar gran cantidad de millas a través de un paisaje muy parecido a la alta montaña, sin árboles, la hierba con tonos, amarillos y marrones, todo muy monótono y en una única carretera de un solo carril, en la que en algún momento tenemos que parar en un passing place para que pasen otros coches que vienen en dirección opuesta. También nos encontramos con un montón de ovejas. La carretera no lleva hasta Thurso donde teníamos pensado hacer una parada pero no podemos ya que el camino de regreso es algo largo y se nos hará tarde, así que en Thurso cogemos el desvío que nos llevará a Inverness. Ahora el paisaje aunque sigue teniendo los mismos tonos que veíamos antes, al menos se pueden ver lagos, árboles, fauna, etc. Hacemos algunas paradas para sacar unas fotos (ver fotos 11 y 12) al paisaje y a unos gansos y ciervos salvajes que nos encontramos por el camino. Al cabo de unas dos horas y media llegamos al hotel (ver foto 13) y después del duro día de viaje, descansamos un poco, nos arreglamos y nos vamos a cenar al restaurante que se encuentra junto al aparcamiento del hotel. Es el Snow Goose (ver foto 14) y se ha convertido en uno de los descubrimientos gastronómicos del viaje. Éste se ve desde la carretera que accede a Inverness, queda a la izquierda. Su interior es de madera con chimeneas, muy rustico y bonito, con una gran barra donde se pueden degustar todo tipo de cervezas muy ricas. En las mesas hay una cuchara de madera con un número y la carta con el menú y la bebida, en cuanto decidas que tomar hay que acercarse a la barra y después de pedir el menú y la bebida pagas y entregas la cuchara, los menús así como la bebida están buenísimos, se trata de comida típica escocesa, todo está muy bien, si pasáis por Inverness os recomendamos parar en este restaurante. Después de una cena tan rica y de un día tan largo nos vamos al hotel que nos queda a pocos metros para descansar, mañana afrontamos la última etapa del viaje, tenemos que ir hasta Ballachulish y el viaje será largo, pero antes de nada pasaremos por el centro de Inverness para sacar unas fotos y comprar algún recuerdo para la familia.

                   
                                    Foto 1 - Dunrobin Castle

                  
                        Foto 2 - Chimenea  en el Dunrobin Castle

                 
                                Foto 3 - Dunrobin Castle


    
                               Foto 4 - Jardines del Dunrobin Castle
    
                               Foto 5 - Jardines del Dunrobin Castle

                       Foto 6 - Hill O Many Stanes

                        Foto 7 - John O´Groats




 
                        Foto 8 - Duncansby Head

                               Foto 9 - Duncansby Head


 
                         Foto 10 - Dunnet Head

                     Foto 11 - Paisaje de las Highlands


 
                  Foto 12 - Paisaje de las Highlands

                 Foto 13 - Express by Holiday Inn en Inverness


 
                                  Foto 14 - Snow Goose

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